martes, 11 de diciembre de 2012

La justicia es prostituta y le encanta.

Creo que por primera vez en el 2012, un conflicto político-social logra disolver la lucha de bandos, y reunir a todos sin importar de qué lado se habrían sentado suponiendo que hubieran estado en la asamblea de Versalles de 1789. Pareciera sonar alentador, pero el problema que los (nos) convoca es terrible.

Resulta que en el 2002 secuestraron a una chica en Tucumán, de masomenos mi edad. Durante todo este tiempo, se habló de la posibilidad de fuera víctima de la trata de personas, o sea, que estuviera ejerciendo la prostitución -claramente- contra su voluntad. Pocos días más tarde, se la encontró en tacos y cartera, a varios kilómetros de donde se la había visto por última vez.
Se comenzó a profundizar la investigación, y dieron con unos cabarets de La Rioja, repletos de nombres artísticos y angustias que retuercen cualquier corazón.
Por suerte, frente a todo el panorama duro y negro, un par de grietas intencionales pudieron liberar a algunas chicas, e iniciar una lista de sospechosos.
Hasta ahora el caso parece tener rumbo, ¿no?
Hago un paréntesis. Hace poquito se recibieron de abogados un par de amigos. Hicieron una fiesta y fui. Las chicas tenían remeras que decían "Para lenta está la justicia". Lo positivo es que me resultó gracioso y ocurrente, lo negativo es que también cierto.
Hago otro paréntesis y abro corchetes porque ya son dos. Si sos corto como yo, seguro te habrá costado aprenderte cuándo se usaba eficiente y cuándo eficaz. Buen, para escribir esto busqué otra vez. Se es eficiente cuando se optimizan los recursos para lograr tal objetivo, y eficaz cuando simplemente se alcanza. Acá sólo juega la capacidad de lograr algo.
Cierro paréntesis. Cierro corchetes. Relaciono. Dejo de narrar lo que estoy pensando.
Es así, la justicia en términos utópicos debería ser eficiente, pero bajada a la realidad, debería ser por lo menos eficaz. Si fuera lenta como se veía en las remeras, y cumplidora, podríamos objetar contra sus tiempos, aunque por lo menos tendríamos resultados. Pero no, ni eso.
El juicio por el caso de Marita comenzó en Febrero de este año, unos días antes de que otra causa dejara en evidencia la ineptitud de quienes nos representan. Hasta este miércoles, tuvo 13 acusados (7 hombres y 6 mujeres) vinculados al secuestro y a la trata. 150 testigos. 1 madre que ya tiene 10 años de desaparición de su hija encima y sigue firme, fuerte.

Este miércoles 11 de Diciembre de 2012, la cámara penal de Tucumán emite su veredicto: los 13 imputados quedan absueltos. 150 testigos, ¿se acuerdan? Pero la borrachera de poder pudo hacer cómplice a más de uno, en más de una oportunidad. Sin clientes no hay trata, pero sin la corrupcón de esos hombres en la tarima que deberían dar el ejemplo y hacen todo lo contrario, tampoco. Son las típicas no-tan-típicas putas de tarima.


Yo diría que la justicia, además de lenta y paradójicamente injusta, es puta.







domingo, 2 de diciembre de 2012

Entrevistándolo.


Quedamos en encontrarnos en la parte de afuera de la Biblioteca Nacional. Martin llega 15 minutos tarde quejándose del tránsito. ¿De dónde viene? Recordar preguntárselo después. Se sienta en las escalinatas, exhala con ruido y me mira. No le gustar dar entrevistas, tener que “expresarse y esas cosas” no es para él.


Yo: Hola, qué bueno que al final pudiste venir.
Martin: Siempre supiste que iba a venir.
Yo: Puede ser… ¿Tu nombre se escribe con tilde en la “i”? Para cuando la desgrabe.
Martin: (se ríe, muestra esas paletas enormes que me encantan) No, no. Por lo menos no en mí.
Yo: Está bien. ¿Qué es lo que más te gusta de una mujer?
Martin: Esa es una pregunta medio boluda. Cada mujer tiene algo, qué se yo. Te podría decir la sonrisa y un lindo cuerpo como básicos. Pero cada una tiene lo suyo. A mí, por ejemplo, me encanta cuando tienen el pelo atado, una colita alta. Ya sé que suelto y revuelto da más perra, pero a mí me parece tierno atado. También juega mucho la personalidad.

Pienso en cuánto tiempo sería prudente atarme el pelo sin quedar obvia.

Yo: ¿Te enamoraste alguna vez?
Martin: No tengo idea. Siempre que me gustó una chica pensé que estaba enamorado, después al tiempo me daba cuenta de que no. Creo que me enamoré a los 14 ponele, de mi noviecita de secundaria. Éramos como éramos. Ahora estamos con estrategias, cálculos, poses y todo eso que complica más de lo que ayuda.
Yo: ¿Qué estrategias, por ejemplo?
Martin: (se ríe) Si te las dijera tendría que matarte.
Yo: Contame de tu “noviecita” de los 14. (Gesticulo las comillas. Quedo pésimo)
Martin: ¿Para qué? ¿Querés sacar data? (me golpea cariñosamente sonriendo, yo también me río y me muero de amor pero trato de que no se note)
Yo: No, no (riéndome todavía), es para saber qué te enamora de una chica, a ver si podemos resolver la pregunta medio boluda que te hice antes.
Martin: Es que no sé qué decirte. No sé si era algo en ella que me gustaba, o lo inocentes que éramos los dos. Nos decíamos todo el tiempo que nos queríamos, teníamos ganas de estar juntos las 24 horas. No estábamos tan contaminados de calentura como ahora, además.
Yo: La calentura suma tanto como resta.
Martin: Exacto, es como que a veces te gana, te puede.
Yo: Epa, eso suena a justificación barata de cuernos.
Martin: (se ríe) No, ¡malpensada!, para nada. Lo que quiero decir es que hoy es una de las cosas más presentes si te calienta una mina o no. Es como el primer obstáculo del tablero. Si pasás ese, empezás a avanzar.
Yo: Sí, pero después es todo cuesta arriba.
Martin: Es como te lo tomes. A mí no me costaba estar con vos por ejemplo, pero a vos sí conmigo.
Yo: Ah, así, de una vamos al tema.
Martin: Si no querés no. Si querés hablamos de la vuelta de Ramón a River, pero no creo que te interese. O te puedo decir qué opino sobre la Ley de Medios. (Se aclara la garganta y pone voz de locutor) Esto es una entrevista sobre la Ley de medios, pero ya sabés, si querés revoleás el grabador a la mierda, y listo.

Nota Mental: Recordar googlear sobre la vuelta de Ramón a River.

Yo: (me río) Obvio que quiero. Siempre quiero.
Martin: Buen, te decía, vos te tomabas la relación como un peso, como algo con lo que tenías que cargar. Me querías y todo. Me querés, supongo. Pero necesitabas ser todo el tiempo una mina 10 puntos. Te comiste un personaje, y yo ya te conocía, ya conocía a la persona detrás del personaje y me gustaba, no hacía falta elaborar nada.
Yo: Es cierto, yo siempre pensaba en cómo seguir conquistándote. Igual me enteré hace como 10 minutos que no estabas enamorado, ni de mí ni del personaje.
Martin: No estaba enamorado porque para mí nos enamoramos una sola vez en la vida. Pero te amaba, no te hagas la pelotuda ni te pongas en víctima.
Yo: Bueeno eh, sereno moreno. (le hago el gestito molesto de bajar el volumen que hace Ross en Friends, porque cuando estabámos juntos era como una interna).
Martin se ríe y lo hace también.

Miro para abajo, estoy un poco triste pero no estoy mal. Todavía nos queremos.

Yo: No sé muy bien cómo seguir con esto.
Martin: ¿No querés saber nada más? ¿Mi primera palabra? ¿Mi primer beso? ¿Mi primer beso II?

Yo me río fuerte y me sale un ruido de chancho. El se ríe conmigo, pone sus manos en mi cara, me mira 4 segundos y me da un beso. Me agarra todo el pelo y me hace una colita con su mano. Yo aprovecho y me lo ato. Me deshago por dentro.

Martin: Me gusta ver que el personaje ahora es secundario, y que vos sos protagonista.
Yo: A mí me gustás vos.
Martin: Ya sé, pero no funcionamos.
Yo: Sí, ya lo sé. (Le doy la razón, pero nos quiero dar otra oportunidad. No digo nada porque me puede el orgullo)
Martin: Bueno, me voy yendo que voy a llegar tarde.
Yo: Dale, ¿se puede saber a dónde vas?
Martin: Mi hermano rinde matemática el martes y le prometí que hoy lo ayudaba a estudiar, está en lo de mi papá y quedé a las 4.
Yo: Ah, bueno. Mandale saludos.
Martin: Dale, no te digo que vengas porque vos de matemática sabés menos que de entrevistas.
Yo: (me río, le tiro una patada que no llega a tocarlo porque se mueve) Dale vivo, andá.

Lo agarro de la camisa cuando se está yendo, lo doy vuelta y le doy un beso, después paso mis manos alrededor del cuello y él me agarra de la cintura.

Martin: Sos linda, eh. (me acaricia la cara)
Yo: Bueno, ahora sí te podés ir.
Yo: Ah, pará, ¿de dónde venías?
Martin: (Se toma 3 segundos. 3 segundos eternos y respira con el mismo ruido que cuando llegó) De lo de mi novia.

Paro el grabador y me suelto el pelo.

martes, 20 de noviembre de 2012

Las Weberas

Voy a hablar de dos categorías de mujeres detestables pero un poco adictivas. Dos tipos de mujeres a veces tan obvias que dan asco. Lamentablemente, caigo parcialmente en ambos circulitos del diagrama. Hoy: las weberas y las weberas.
(Es un nombre poco agraciado, ya sé, pero “las webistas” tampoco era brillante)

Después de ver pasar a todos los gatitos por el living de Fantino, que botinearon, raquetearon y demás garches deportivos; llegan las weberas, que son esas boludas - no sé qué tanto tienen de boludas - que están todo el tiempo subiendo cosas interesantes a la web. De ahí el nombre. Interesantes para un segmento que a ellas le interesa interesar. Interesantes también para un público potencial que bien podría interesarse. Interesantes para, en su gran mayoría, hombres. Quizá también para alguna otra mujer que les caiga muy bien. Muchas obvias hablarán de sexo, alguna que se anime de política, y las que todavía no entendieron de qué se trata todo esto, de fútbol.

Las piezas pueden ser un link de algún video de una banda semi-emergente, o por el contrario súper hito; un artículo de un pensador de época o de un intelectual de hoy. Un tweet gracioso, un tweet connotando algo que pocos entenderían, pero sí los que importan. Un comentario perspicaz quizá. O pará, la peor: un blog.
Son una mierda que huele bárbaro.

Ahora bien, las weberas son otro tipo de boludas, que tampoco es que caen muy lejos del árbol de las weberas. Se la pasan hablando de, como diría el forro maestro de los lugares comunes Mex Urtizberea, a qué pensadores leyeron, con cuáles coinciden y con cuáles no. El nombre de las weberas, en este caso, va por Max Weber, que te aviso que si lo pronunciás VEBER sos de lo más golpeable. Las weberas dan más asco todavía, porque son inteligentes, se saben inteligentes, y se creen más inteligentes. Su escenario ideal es convertirse en tu líder de opinión. Buacala.

Es muy fácil ser webera o webera, pero no por el contenido de lo que suban, publiquen, compartan o “analicen”, sino porque el resto de las minas no lo hace. Internet está plagada de las que tiran estados sentimentales tipo indirectas, o fotos con amigas en las que la pobre amiga salió como el orto, pero a ella le salió un ídem espectacular. Bueno, saben de las que hablo. Hay chicas que parecen muy boludas a través de la pantalla. Ser “distinta” es entonces pan comido; hacerle saber al mundo que lees, o que escuchás a Charly.
Y cuando ya se posiciona, la webera puede darse el lujo de hablar boludeces de minita, o subir un video de una banda pop.



¿Qué tienen en común las weberas con las weberas? La necesidad de aprobación del resto. Por eso cuando leas esto, dale like.

martes, 13 de noviembre de 2012

Por qué Mad Men es la mejor serie de todas las series de la historia del mundo infinito punto rojo.

Sí, me gusta Mad Men. Mucho, me gusta mucho. Voy a tratar de no spoilear nada, porque cada capítulo es imperdible. Si todavía no la viste, te envidio.

Mientras que en los ‘60 la gente disfrutaba de los adelantos tecnológicos como la máquina de escribir, la fotografía, el toca discos; mientras cada vez más zonas festejaban instalaciones de agua potable, de gas, la llegada del hombre a la luna; mientras Kennedy caía redondo al piso, y las mujeres estaban en el auge de su sensualidad; comenzaban a estudiar y tener una profesión. Mientras pasaba todo esto, Don se prendía un pucho y se servía whisky.
      Don Draper: Esa mezcla divina entre un adolescente mujeriego, con un cerebro de treintitantos todo transable y un porte que maaamita. Uno lo ve, cagando a la mujer con cuanto agujero se le cruce, y quiere que lo siga haciendo, porque es parte de su encanto. El estereotipo de hombre exitoso antihéroe que caería en cualquier cliché, pero que sin embargo es atípico.

Así abría la primera temporada, con esto.

Lo que tenemos todos en mente sobre qué pasa en una agencia de publicidad se pudre cuando vemos Mad Men. Por ahí pensás, como yo, que el ambiente es desestructurado, super relajado, que chupan, que fuman, que llegan a cualquier hora. Bah, que no hacen una goma. Poco de eso pasa en la serie, y aún así no dudaría un minuto en trabajar en Sterling Cooper (más adelante Sterling, Cooper, Draper & Pryce).

En los '60 arrancaba el abordaje desde otros campos para la creación de avisos y campañas, como la psicología y la sociología. No es un detalle menor que el programa se dé en el área de los negocios publicitarios: era una profesión incipiente todavía no concebida como un “trabajo real” para muchos, pero que comenzaba a establecerse como un oficio serio y respetable. Hoy, si sos creativo publicitario, o sos un capo o sos un gil. No hay grises.

Esta subestimación de la publicidad se ve contradicha en el desarrollo de las temporadas de la serie: por lo menos ahí en el Manhattan sesentoso, es una profesión exigente con fechas de entrega estrictas y una necesidad de grandes competencias creativas.

Ani, una amiga que me ayudó bocha con este post porque la analizó para un trabajo, me hizo notar que “Ad Men” es una forma de decir publicista en inglés. El título es una joda con ese término: “M-ad Men”, se refiere a la locura (mad) que implica trabajar en el mundo de la publicidad siendo un “ad men”. Como un juego de palabras.

Quiero hablar de Joan, la mujer más linda de la serie, por lo menos para mí (igual soy un poco BettyDraperista). También quiero tener hijos con Roger. Pero primero quiero terminar con Don.

Desde el comienzo del primer capítulo de la temporada, Don Draper aparenta ser el hombre perfecto, ideal, buen mozo (¿?), amable, inteligente, correcto. Pero pasan los capítulos, y todas las expectativas se van derrumbando. El personaje empieza a mostrar su otro costado, y entonces resulta que el antagonista, el "malo" en este caso es él mismo, porque hay una lucha interna por eliminar lo que es causante de angustias y preocupaciones que lo inquietan permanentemente.

El hombre es el lobo del hombre. La mente puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga. Uno es preso de su cabeza y de lo que piensa, es algo de lo que no puede escapar, sea bueno o malo. Pero nadie puede torturarse más y mejor que uno mismo. Don pelea contra sí, intenta superarse, intenta vencer esa resistencia al cambio positivo. No por nada la presentación muestra a un tipito en caída libre.

Don es uno para el resto, y otro para él. ¿Somos todos así? No sé. No creo. No importa. A Don se lo quiere por inconformista, desde cualquier ángulo.

Roger Sterling (te amo) es el jefe y socio de Don, compañero de aventuras, wing man. Por momentos parece que lo alienta a prosperar, por otros que lo lleva por mal camino. Y se le tira a la mujer, cualquiera. Pero es interesantísimo porque seduce al espectador en formas menos obvias que Draper. Es increíblemente sexy, aunque no sabría decirte por qué.

En el personaje de Don también se ve una dualidad respecto de esta relación, que probablemente se de cómo desenlace de la imposibilidad de él para hablar las cosas. Ay, si supieras. Cualquier boludo promedio te diría ¿Y por qué no empezás el psicólogo? Yo imagino que vos le tirarías el humo de tu cigarrillo en la cara, harías una pausa, sacarías unos cuantos billetes de tu bolsillo y te retirarías, con el saco al hombro y poniéndote un sombrero.

A Pete Campbell y su mujer los odiamos. Así que les dedicamos este espacio: “  “. Listo.

Joan: linda, pelirroja, tetona, pelirroja, voluptuosa, fina, pelirroja. Es la secretaria más capa. Sabe donde están todos los documentos, dirige las reuniones de socios, es absolutamente eficiente como gerente y es indispensable para el correcto funcionamiento de la agencia. Joan es una mujer muy fuerte pero que decide mantener un perfil bajo y una actitud bastante sumisa para poder encajar en lo que el paradigma clásico tiene diseñado para ella. Quiere casarse, tener hijos y ser una mujer respetable de familia. Para eso sabe que tiene seguir un caminito marcado de disciplina y docilidad. Junto a Peggy, son las mujeres copadas de la oficina. El resto son todas putitas que sacan culo.

Lo raro es que va al revés del resto de las mujeres. Ella ya quebró el paradigma puertas adentro, y se tiene que mostrar apaciguada para con lo demás. Un salmón. Una revolucionaria de la revolución misma.

Toda esta gente y más luce trajes, peinados altos, gemelos, whisky y cigarrillos. Camina entre máquinas de escribir y sillones. Sale a almorzar y se va a un telo.

Todos los detalles cuidados a la perfección.


Mad Men es arte del que sí se explica y está buenísimo.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Un libro a la vuelta del ombligo.


Lo lindo de empezar un libro nuevo es que lo preceden y suceden muchas cosas. Todo lo que sabemos y todo lo que vendrá a medida que avancemos y lo cerremos. Agarrar un libro, habiendo recorrido bastante ya, y esperando llegar a mucho más es lindo, porque da(mos) vueltas y vueltas hasta terminar. Casi como un cuerpo humano, ponele, al que le pasamos una cinta alrededor de la panza. Y se nos enreda y la desatamos. Y se nos enreda y la desatamos. A muchos nos da cosquillas incontenibles, pero tan geniales.

Una cinta roja, quizá. Sí, porque a la panza también la preceden y suceden cosas.


“Yo quiero leer tu libro” – le dijo él, como si se conocieran. Como si ya estuvieran conversando desde antes. Como si ella hubiera escrito un libro.
“Ese. No, ese no. El que está a la vuelta de tu ombligo. El que deja caer sus hojas perfecta y simétricamente de los dos lados del lomo. Muy suaves. Y yo las quiero dar vuelta. Letra por letra, párrafo por párrafo, capítulo por capítulo. Quiero que te imagines la historia que yo voy leyendo, y acostada boca abajo sientas como llego al nudo. Tu libro es de esos que no se quieren soltar.”


“Yo en cambio, quiero que cuentes mis costillas, como caminando por el costadito de una ruta. Que me preguntes riéndote si me podés “transar” el cuello, porque ahora te doy la espalda. Estoy segura que esa palabra te causa gracia. A mí me encanta.
¿Podrías leer ese capítulo otra vez? El que nos conocemos, y vos me decís que te gusta cuando estoy boca arriba, porque besarme la panza es divertido, porque me da coquillas. Dale, que lo que viene después del libro también quiere tu atención.” – respondió, mientras cada dedo de él apenas separaba las montañitas debajo de sus curvas de piel. Ella sentía que la estaban tatuando.

“Voy a aplastarte con mucha fuerza, como haciendo presión para hundirme en el libro, para llegar despacio al capítulo final, desatarte la panza y llenarla de besos. Un desenlace tembloroso” Le dijo, dándola vuelta hasta las últimas páginas, y acercándola para sí.


“No pares, ni siquiera para respirar.”

martes, 16 de octubre de 2012

De qué hablamos cuando hablamos de Am-BORTO


(a̶w̶w̶w̶w̶)

Definición, estructura, ejemplo. Con estos tres sobre la mesa se puede explicar cualquier cosa. Bah, en realidad casi, porque hay cosas que escapan a lo explicable.
Creo que soy muy buena trabajopractiqueando, siempre sigo esos pasos, pero no pueden aplicarse a todo. Igual voy a intentar, a ver qué onda.

El desafío de definir aborto está en el ángulo desde el que se lo tome, porque para la medicina es una cosa y para la Iglesia es otra, por ejemplo. Me encanta la historia de Adán y Eva, pero como el primer cuentito de ficción de la humanidad. Para hablar de la evolución del hombre, me tiro más por la ciencia.

Se entiende por aborto la expulsión del feto, natural o inducida. Es la interrupción y finalización prematura del embarazo.
Es mucho más complejo de lo que parece, porque es un tema MUY jugoso (qué asco la imagen mental que te acabas de hacer). El aborto es piedra de toque, tangente si querés de un montón de espacios: políticos, igualdad de género, derechos de la mujer, religión, ideología, clases sociales, condiciones de salud y progresismo. Todos estos chocan, convergen, se enfrentan. Todos ven al resto como un “otro cultural”, que se corresponde o no con la concepción propia. A veces, en las peleas domina la supresión del otro porque es nocivo para mi sistema, que el tema mismo por el que se está peleando.

En el curso de ingreso de la otra universidad*, leímos un ensayo que se llamaba Razones de la ley, razones del corazón. Hablaba de la eutanasia, nada que ver (o bueno, un poco sí), pero el eje es parecido al que se instala hoy: priorizar el marco legal o el religioso/sentimental. La ley, se ha oído repetir, "no puede contener a toda la vida, sus infinitos vaivenes y complicaciones, sus elecciones trágicas y sus dilemas". Esto es así, la ley no puede contemplar cada individualidad por separado. Pero lo que sí puede, y debe hacer es amparar a todos por igual. Claramente esto es muy de libro, no se refleja ni a palos. Pero bueno, deberíamos poder hablar. Hablar para construir opciones, crear cambios, coordinar acciones, llegar a acuerdo, aprender y obtener resultados. La ley es eso que permite dar voz a todos, desde el funcionario público probablemente evasor de impuestos, hasta el chiquito de 12 que pide en las esquinas, y ni se acerca a pagar impuestos porque no puede comprar ni tener nada.
Lo que pasa hoy es que a un par de esferas de lo individual (o semi), supuestamente contenidas en la ley pero no por sobre ésta, les salta la térmica. Ojo, la democracia admite y garantiza que estos actores políticos se manifiesten y está muy bien. En definitiva, fueron grupos de presión los que impulsaron la ley de matrimonio igualitario, y la lograron. Buen, eso y los argumentos muy pedorros de los sectores más conservadores.
Banco mucho la demanda por derechos, nos hace partícipes más allá del voto.
Pero los actores del tema del aborto, puntualmente ProVida, están pasando con una aplanadora a la ley democrática. Podría hablar barbaridades sobre la Iglesia como institución**, que maneja un nivel de clientelismo asqueroso. Pero no me sirve. Sí me sirve alumbrar las acciones.

Hoy le pregunté a una amiga en vías de ser abogada desde cuándo se tomaba a una persona como individuo con derechos. Ahí les va:
Julieta: Tef quiero hacerte unas pregs de derecho, desde cuando un individuo es tomado como persona física (o no, no se) con derechos y obligaciones.
Julieta: Porque estoy escribiendo un post sobre el aborto y hago agua en un par de cosas.
Stephie: Esta muy debatido pero digamos que hoy en día, segun el art 70 cc, desde la concepcion en el seno materno… Y dicha adquisicion de derechos está supeditada a que nazca con vida, obvio. El proyecto de reforma del codigo sugeria modificarlo porque es confuso "concepcion" porque (dicen los redactores, habiendo consultado con medicos bla) el embarazo comienza con la anidacion, no con la concepcion.. No es cuando se incorpora el semen al ovulo digamos, porque puede que nunca se anide al seno materno y se pierda y nunca se enteren.. De todas maneras en el proyecto dejan "concepcion" porque los tratados internacionales como la cadh dicen así.. Y hablar de anidacion es como muy tecnico y desconocido en el derecho. Y seno materno también se dejo en la redaccion para decir que nada ha cambiado y aplacar los espiritus de la derecha. Todo esto para el embarazo natural.. Las tecnicas de reprod asistida y de gestacion por sustitucion tienen otro tratamiento
Julieta: Te amo
Julieta: Fuerte
Julieta: Copypasteo
Julieta: Te amo groso
Julieta: Voy a pegar toda esta conv jaja
Stephie: En el proyecto agregaron que en las trha comienza con la implantacion del embrion en la mujer porque si decimos que no es persona habrian problemas practicos (desde cuándo se cuentan los plazos, por ej para la herencia, no podriamos hablar de derechos alimentarios etc) ni se podria hacer reprod asistida porque exige embriones supernumerarios.. Pero quizas solo te interesa el embarazo natural?
Stephie: (Te sirvio?)
Julieta: Siiii muchisimo!
Julieta: De verdaad gracias

Me dio mucha fiaca limpiarla de errores, perdón.

Entonces, si entendí bien, por ahora en el código civil figura que se es persona desde la concepción en la pancita de las mamis. Mirá como te engrasé toda la pantalla con 6 palabras. Pero estos derechos son todavía ideales, para materializarlos el bebé tiene que nacer con vida, existir en nuestro mundo. Es muy confuso todo, porque abortar implicaría atentar contra derechos que ni siquiera se pueden ejercer, y aún así estaría mal.

Si me preguntás a mí, que no me preguntaste pero no importa, yo estoy a favor de la despenalización pero en contra del aborto. LA tibieza, ya sé, pero te voy a explicar por qué. El caso es que yo puedo elegir, puedo acceder a un sistema de salud privilegiado o  darle una vida digna (en cuanto a satisfacción de necesidades biológicas) a un borrego. Pero de nuevo, no podemos hablar de particularidades.
Odio acudir a datos duros, me aburren, pero hay algunos que no se pueden esquivar. En Argentina se practican más de 500.000 abortos clandestinos anualmente, y mueren más o menos 300 mujeres. Estas cifras no bajan hace 20 años. Y analizalo como quieras, pero son muertes evitables. Y Macri, pobrecito, está re mambeado. Que sí, que no, que sí, que no. Yo no lo detesto ni lo voy a bardear porque no suma, pero sí pifió fuerte con la suspensión del aborto no punible que ya había anunciado. Se le iba a realizar a una víctima de la trata de personas, otro de los problemas inmensos que caminan inescrupulosamente por ahí.

“Fortalecer las políticas de reducción de daños, de atención integral del post aborto y de acceso a los abortos permitidos por la ley es un imperativo para todo gobierno que respete los derechos humanos de las mujeres y tenga vocación por resolver un problema de salud pública que afecta exclusivamente a las mujeres más desprotegidas. – esto lo saqué de una nota de Clarín de hace un par de meses y me pareció sensato.

Mi caso, mi “poder” (verbo infinitivo, no tele transportación o algo así copado), no habla ni por un tercio de las mujeres argentinas. Alejarse de mi caso y acercarse al colectivo, ahí está la posta. Por eso apoyo la despenalización, porque entiendo que hay muchísimas mujeres que no pueden elegir, y se exponen a condiciones sanitarias atroces para abortar, arriesgando sus psiquis y sus vidas. Ni hablar de casos de violación, y los que involucran menores. DIOS MÍO, ProVida defiende los derechos del bebé, y sale a la calle con calcomanías de fetos que dicen “no me mates”; pero la mujer violada que se curta ¿no?; total seguramente sea una víctima culpable, que salió con una mini o calentó al tachero. DIOS MÍO.

Víctima culpable es el oxímoron más tremendo de la historia.

Cuestión, pido una ley que apunte a dar voz a todos, que preste atención a las ideologías de cada ciudadano porque eso hace a la tolerancia y aceptación, pero no las ponga por encima de la ley misma. Una ley que si puede evitar la muerte de 300 mujeres por año, lo haga. Que garantice acceso y condiciones de salud para todos los que la respetamos. Una ley que hable por todos los que no están pudiendo.


*Lo que sigo robando con ese curso es impresionante
**Que conste que dije COMO INSTITUCIÓN. Espero que no me vengan a patotear los hinchas de este clú.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Viajemos en tren.


Abrí la temporada de piernas. Blancas, un poco venosas, un poco fofas y semi-depiladas. 
“Si esas son las vías, lo que debe ser la estación” me gritaron.



No salía humo todavía de mi dedo gordo del pie. Ni de sus dedos de la mano. Intentó con su lengua y tampoco. Por ahí faltaba potencia.
El fetiche de los pies, no lo tengo pero creo que lo entiendo; porque es la primera estación. Hay que empezar con el pie izquierdo, ¿no? Siguieron sus dedos caminando por mi empeine, y empezaron los ruidos de mi motor. Muy bajitos todavía.

Siempre que me camina por las piernas, tiemblo. Tiemblan. Tiene un andar muy suave, ojalá mi piel acompañe. Pará, ¿me depilé? Sí, me depilé.
No me tengo que desconcentrar, no quiero accidentes. Aunque no estoy manejando por ahora. El conductor y yo estamos los dos borrachos, pero igual vamos despacio.

Arriba de la rodilla hizo una parada, y empezó a dibujar con los dedos. Las piernas se me empañaban por el humo del vagón que era el vaho de su garganta que pasaba por sus dedos que caminaban por mis piernas que se empañaban.
Cerró las puertas pero no la boca, y siguió andando.

“Hay una parte de la ruta que quiero que me arranques de un mordisco, por favor. Sí, entre esta estación y la última”
¡Ay!, se escuchó exhalar desde el motor. Sale humo de todos lados. Ruidos de todos lados.

Hay dos cuerpos, dos dedos, una lengua, una boca, dos vías, un vagón, un conductor y un motor a punto de fundirse. Pero nos tenemos que concentrar, quiero que llegues (in)sano y salvo a la última estación.

Los dedos y respiros anuncian el arribo. Los gemidos, la bocina para que nada ni nadie pase. Respiraba fuerte y cerraba los ojos. No hay de dónde agarrarse, me voy a caer. ¡A quién le importa!

"Abrí la boca y levantá la barrera, dale. Que ya casi llegamos."


Dedicado al wachin que me piropeó en la esquina de casa.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Primavera



Si me vas a comparar con una flor


primero oleme,
arrancame, 
sacame algunos pétalos 
y poneme en tu bolsillo.
Después paseame por tu cara.
Muy suave.
No mires a mis amigas,
así sean más coloridas. 
Dejame sin pétalos,
y oleme otra vez.
Meteme en un jarrón,
aunque no me sientas seca.
Después en un libro.
Uno que te guste mucho,
así me visitás seguido.
Visitame,
y oleme de nuevo.

Y recién ahí, comparame con una flor.


lunes, 17 de septiembre de 2012

Sobre el cacerolazo: cantidad y calidad.

El pasado jueves…

Lo acontecido el pasado jueves en varios puntos del país no deja de recibir rótulos por parte de oficialistas y opositores. Los primeros tratan de caceroludos a los manifestantes, que a su criterio provienen del sector más acomodado de la sociedad. Se estigmatiza el reclamo por clasista, de la mano de quienes no pueden viajar al exterior o comprar dólares.

Por el lado de la oposición, el por qué de la protesta no logra aunarse en un sólo eje. Se habla de parar con la inseguridad, de no presentarse como pasivos frente a tanta corrupción por parte de la Presidente y quienes la rodean, de impedir la re-reelección, de exponer una realidad que para nada coincide con lo que presentan los números y postulados oficiales.
 
No es tan importante hablar de cantidad, como de calidad del cacerolazo. Si bien sumó muchos ciudadanos a la o las causas, su relevancia radica en el impulso que le da a la oposición. Una oposición que de tan fragmentada, parece no existir. Y si existe, carece de fuerza. La manifestación del pasado jueves es un elemento dinamizador para quienes no adhieren al modelo, que supieron plantarse frente a medidas que coartan sus libertades, y una presidente que expresa que hay que tenerle un poco de miedo. 

Haciendo a un lado la imparcialidad e impersonalidad que no me caracteriza (¿ah?), me quiero agarrar de esto último para explicar lo siguiente. Pegarle al kirchnerismo es, o debería ser, tarea facilísima. Basta con dedicar 4 horas –ponele- de un día a observar. Es indistinto si paseamos por Alvear y Libertad, o por la 1-11-14, ambas realidades presentan falencias claras (no quiero circunscribir el país entero a Buenos Aires ni capital. Son supuestos extremos para que se entienda la idea). Y en ese tiempo, también entrar a un mercado, tomarnos un subte o tren. Y listo.

Pero qué pasa: la prensa anti kirchnerista se aferra a cuestiones, a mi entender, secundarias para atacar. Que CFK diga que hay que temerle, no suma ni resta políticamente. Menos aún habiendo tanto que criticar. Lo que se escuchó hace un par de semanas sobre Villa Martelli y Venecia, irrelevante. Que Abal Medina se indigne porque se marchó con odio y agresión, lo mismo.

Soy amante de la esfera discursiva, no lo voy a ocultar. Pero no es a dónde tienen que apuntar los periodistas. Ya se sabe que Cristina tiene un gran poder de oratoria, que dice y hace cual líder pasional, sumamente verticalista. ¿Para qué abordar ángulos de la política que ya conocemos?

Son discursos a los que la misma oposición les da entidad, discursos que, por lo menos en los 20 minutos que nos toma leer la columna de opinión, nos desconcentra de pensar en dónde mierda estará el vicepresidente de la Nación que no aparece ni en figurita.
Qué se yo, me parece tan sencillo pegarle al kirchnerismo. Y está tan mal logrado.

Lo que sí es cierto es que -y acá se desmorona el tipo ideal de democracia- las voces kirchneristas suelen eclipsar aquellas en desacuerdo. No es la cantidad lo que logra esto, si bien estamos hablando de más de la mitad de voces, sino la calidad. La oposición no consigue alinearse en pos de una alternativa a este modelo, que se ha tratado de autoritario más de una vez. No hay propuestas definidas, ni representantes detrás de quienes encolumnarse. Hoy por hoy, Binner aparenta ser el único candidato opositor en pie para la presidencia del 2015; un candidato que en las últimas elecciones sacó poco menos que un 17% de los votos. (También sé que se asoma De la Sota, pero de su candidatura no tengo la más puta idea).

Pareciera ser entonces que al reclamo anti-kirchnerista le falta calidad.


¿Quién construye a quién?

Se salió a la calle, se protestó por los derechos no garantizados, se reclamó por la inseguridad, la injusticia y las libertades restringidas. Cristina ni se mutó.

Medios y activistas importantes que apoyan al gobierno de turno lograron construir un discurso casi burlón en torno al hecho. Circularon imágenes que afirmaban lo dicho con anterioridad: el reclamo es clasista por no poder ir a Miami. Otros actuaron con total indiferencia, ni siquiera negando lo sucedido. No reconociéndolo y ya, así sin feedback. La tapa de Página 12 del día después fue una vergüenza, posta. Igual no quiero sonar como quienes se indignan por todo. Hay aciertos de un lado y de otro.

Cuál es el tema acá: La presidente adquirió tal protagónico, político y… ¿meta-político? que no necesita de otros para ser. Tan mítica volvió su figura y la de él, que ni falta le hace alimentarse de los tropezones de la oposición. 

“La lengua es un sistema de puras diferencias” me enseñaron. Para mí es extrapolable a la política. Este es este porque es diferente de aquel, y de ella que a la vez se opone a lo que postula ese otro. Por lo menos así se contemplaría en un ideal de democracia, pluralismo y partidos con peso institucional.

Construirse de acuerdo al adversario, al “enemigo” si quieren, es necesario. Lo fue para Néstor cuando asumió, lo será para cualquiera cuando lo haga. Es necesario, sí. Pero no es suficiente. Esto es lo que tiene que entender la oposición, que actualmente sólo pueden ser en tanto el kirchnerismo sea. En el cacerolazo del pasado jueves el único elemento que los aglutinaba era el anti-kirchnerismo.

Mirá si será protagonista, que marcharon hasta Plaza de Mayo. Fueron sin representante, a quejársele a una.

¿Qué pasa cuando los partidos políticos pesan poco y nada? Más aún en vistas de un 2013 con legislativas, que debería ofrecer un panorama mejor.

Un núcleo cuya solidez sea el anti-kirchnerismo sólo habla del poder del kirchnerismo. Puertas adentro, está vacío de política.
¿Fue el cacerolazo funcional al gobierno? Eso se verá.


Chavez Jr. – Maravilla no, pero cerquita.

Hoy más que nunca, la democracia argentina es un ring. La lucha se da en torno a la construcción de los actores, propia y ajenamente. Lo inquietante es que sólo estén en juego los derechos de ese 52%, 53% dando una paliza a lo que le corresponde (colectiva e individualmente) al otro 48. Esa forma de democracia es, por lo menos, cuestionable. Ni falta hace aclarar que esto en cuanto a una democracia pura, ¿no? No me cuento entre los que dicen que vivimos en una dictadura. No, ni cerca.


Son muchos, se dejó claro el jueves. Se animan a poner en jaque al modelo, se dejó claro el jueves. La cuestión radica en qué le falta a la oposición para que su voz atraviese el domo discursivo K.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

A mí me gustan las gotas.



"A mí me gustan las gotas" me dijo.
"Porque no son redondas, pero casi. Lo redondo es difícil de recorrer. Es engañoso porque todo es principio y todo es fin. Ahora imaginate seguir una gota con la yema de tu índice, y que éste se sumerja. Que el descender transforme esa gota en cuatro o cinco. Me gustan las gotas porque son fáciles de dibujar. Como las nubes, pero accesibles."
 
"¿Estás hablando de mis tetas?" le pregunté.
"...porque son sólo dos, pero podrías recorrerlas y sumergirte si quisieras. Sé donde empiezan, aunque no estoy segura de dónde terminarían, o dónde terminarías. ¿Dónde terminarías?"

"En las nubes, si se puede" contestó.