lunes, 23 de abril de 2012

La amistad entre qué y quién!?!?

Un twitt del gran @javilafont enunciaba hace ya un tiempito: “El mundo se divide en dos: los que creen en la amistad entre el hombre y la mujer, y los hombres”

Siempre me rehusé a pensar que los hombres son bestias que se quieren bajar a todo lo que tiene tetas y respira. Ya me lo desmintieron en reiteradas ocasiones, “vivimos al palo” - me explican. Yo igual me planto en lo anterior, por ahí de testaruda nomás.

Creo tener amigos hombres, tampoco te digo que estoy para armar un torneíto de futbol, pero algunos tengo. No me resulta tan difícil, por lo menos a mí, no quiero hablar en nombre de toda poseedora de las ya mencionadas tetas. Pero de verdad, no veo el desafío.
Hay muchas virtudes en este vínculo, la que más brilla, opino yo, es la carencia de competencia. Entre personas del mismo sexo, cuando amigos, suele haber roces y celos. Las minas porque somos jodidas de por sí, y los pibes por ver quién la tiene más larga (no sé cuan figurado es el sentido de este decir), quién la puso más este mes o lo pecho frío que son los jugadores de tal equipo. La segunda es la siempre bien recibida mirada del otro lado. Es buenísima porque suele simplificar el panorama. Bueno, por lo menos la masculina.

Aunque hasta ahora no parezca, estoy más cerca de negar la existencia de estas relaciones que de afirmarla. Es que no hay nada más histérico que una mujer, nos encanta sentirnos gustadas. Y en defensa de los hombres, tampoco hay nada más lindo en el mundo. La mujer es curvas, sensualidad, suavidad, delicadeza, salvajismo, pelo revuelto, uñas que se aferran a espaldas y suspiros. Todo en una, y todo en muchas.

Lo bueno de ser hombre es que está todo más blanqueado.
Hay que “destabuficar” el desenfreno de la mujer. Más aún sabiendo que está lleno de ligeritas que se jactan de ser Roberto Carlos, pero por dentro se mueren por saber si se tocan pensando en ellas. Y hacen lo posible para que así sea.
A toda regla (como la indicada en el twitt) hay excepciones. Pero no se mide al amigo del sexo opuesto con la misma vara que al igual, porque no cumple el mismo rol.

Lo que me hace pensar que no hay tal cosa como una mujer y un hombre amigos es la conocida confusión de llevarse tan bien con ese otro, y empezar a pensar que quizá sean tal para cual. Pero desafortunadamente, ya estás friendzoned. Es el escenario más típico y sufrido. Porque de ahí no se sale, son arenas movedizas. Es muy difícil conformarse si lo que se siente es fuerte; y entonces te la jugas. Y no hay reciprocidad. Y quedás hecho mierda. Es que la confianza sube por las escaleras pero baja por el ascensor. O tal vez sos un caso de remador profesional, y para vos lo imposible solo tarda un poco más. A tu salud si es así.

Mi amiga la cinéfila me dijo una vez “…a mí los chicos con los que me permito ser yo no me terminan de gustar del todo nunca”. A mí tampoco me parece. Pero porque soy muy vergonzosa, la justificación general es la pose.
A pesar de tener una connotación negativa, la pose es algo intrínseco al ser humano. Uno tantea el terreno, y se prepara para entrar, y para gustar. Hay quienes utilizan un método inverso, más “me cago en todo, vos y el resto del mundo me chupan un huevo”. Depende el contexto de aplicación, puede resultar.
Pero la pose –en mayor o menor medida- está. Funcionamos como camaleones adaptándose al entorno.

También escuché por ahí un “No somos amigos, tenemos una relación amistosa nada más, porque si puedo te doy”. Y la mina que se sienta más ofendida que halagada con esto no merece pertenecer al sindicato, por hacerse la cool y no compartir los valores.

Si logramos despojarnos del mito de que la mujer es más ingenua, inocente, crédula, santa y maleable que los hombres, que vivan las amistades híbridas. Que vivan también los derechos a roce, y por qué no los amores pasajeros; categoría que no necesariamente es excluyente a una amistad.

Entonces, con esos chicos con los que una pueda desenvolverse naturalmente, con la pose controlada y sin querer ser sexy, interesante o sagaz, podrá relacionarse amistosamente.
Solo espero que no sean muy lindos porque, ok, hay muchos otros peces en el agua, pero con mi suerte seguro termino con este:

lunes, 9 de abril de 2012

Que el árbol no tape el bosque.

Ema no lo deja ser.

Miguel  es arquitecto, un recién no tan recién recibido atrapado en un cuerpo que le es inhóspito. Ya medio avejentado, Miguel sin comerla ni beberla cayó en las garras de Ema. Relaciones enfermizas si las hay.

Todo lo que tenga nombre de mujer funciona por estos dos caminos de manera excluyente: o cataliza los sueños o los destruye. Porque las mujeres como Ema, como mi hermana, como las tantas hembras de mi papá y como yo, no tenemos medias tintas.

Irónicamente (tratándose de un arquitecto) Ema derrumbó los horizontes de Miguel, en los que se vislumbraban desde cúpulas de cristal, hasta medianeras de barrio con techos de chapa coloridos. Se alimentó de su juventud, de su dinámica, de su posibilidad de disfrutar a su hija al máximo. Pero que el árbol no tape el bosque: Ema no le sacó la voluntad.

Lo admirable de Miguel es que se aferró a su espíritu. Chistes malos? Uno tras otro. En un desvarío hermoso, que en la parla fluye como vientito de motocicleta, pero en la destreza la falla está desesperanzadamente expuesta.

La humanidad tiene una deuda muy grande con Miguel, porque no se merece lo que ella le hizo. Nadie se lo merece. A veces se lo ve pensativo mirando por la ventana, con un dejo de desolación. Es que día a día Ema conspira con drenar hasta la última gota de vivo que tiene. Y digo vivo de esencia, no de signos vitales. Porque así somos las mujeres. Pero no lo va a conseguir.

Ojalá pudieran firmar el divorcio, pienso yo.

Propongo que nos pongamos de pie. O mejor no, mejor sentémonos para aplaudir a Miguel, a las demás víctimas de Ema y de tantas otras hijas de puta que, quién sabe por qué siguen sueltas por ahí. 

Porque le cambió el paso por un par de ruedas que sólo se mueven si Miguel les da una mano. 
Pero que el árbol no tape el bosque: no le sacó las ganas de andar.

EMA = ESCLEROSIS MÚLTIPLE ARGENTINA.